A veces nos parece que el estrés y la ansiedad son lo mismo, pero la realidad es que no lo son. De manera breve  (y espero que clara) voy a explicar la diferencia y a dar una serie de consejos generales que puedan ayudarnos a sobrellevar o encontrarnos mejor. Pero, como siempre, hay que ponerse en manos de profesionales sanitarios para tratar estas patologías.

Estrés

Hay que saber que el estrés biológico se produce como respuesta del organismo ante un desafío (pensad en un ataque de un león y cómo responde nuestro cuerpo preparándose para o bien atacar o bien huir). Con esta definición se puede hablar de:

  • Eustrés: cuando la respuesta es acorde al desafío y se produce en el momento en el que ocurre.
  • Distrés: cuando se producen respuestas de estrés sin estímulo acorde y se mantienen además en el tiempo.

Es en este último caso en el que el estrés nos puede provocar problemas de salud como un aumento de la tensión arterial, alteraciones intestinales, alteraciones dermatológicas, cefaleas, cansancio, favorecer el consumo de drogas, etc.

Ansiedad

De forma resumida, podríamos decir que la ansiedad es un miedo al futuro, y puede ser una reacción al estrés que se mantiene en el tiempo (al distrés). Suele ser muy típica de aquellas personas que tienen que tener todo bajo control.

Suele haber una sintomatología como pensamientos difíciles de controlar y cambios en el comportamiento (evitación de las situaciones que provocan la ansiedad) y síntomas físicos como palpitaciones, mareos, sensación de falta de aire, etc.

¿Qué podemos hacer para mejorar la ansiedad?

  • Como ya he comentado al principio -y siempre digo- ponerse en manos de profesionales sanitarios, tomar medicación si fuese necesario, hacer psicoterapia…
  • Realizar cierta actividad física, que como sabemos contribuye en la liberación de endorfinas.
  • Práctica de yoga o mindfulness (estar aquí, en el momento).
  • Buenas pautas alimentarias con:
    • Aporte de ácidos grasos insaturados: pescado azul (anchoas, palometa, sardinillas… que pueden ser enlatados), frutos secos (naturales y/o tostados), semillas (como las de lino o chía)…
    • Alimentos ricos en serotonina o en 5 HTP (precursor de la serotonina): pollo y pavo, plátano, huevos, aguacate, cacahuetes naturales, chocolate negro, avena, arroz integral, pipas de calabaza y girasol, pistachos…
    • Alimentos ricos en vitamina C y D: kiwis, fresas y otros frutos rojos; pimientos rojos y verdes, naranjas, mandarinas, queso, huevos, pescados azules.

Buenas pautas que nos ayudan en nuestro bienestar de forma integral.

¡Buena primavera!

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